Uri Bronfenbrenner psicólogo conocido por la teoría ecológica
del desarrollo, afirmó: “Para
desarrollarse, un niño necesita de la dedicación sacrificada e irracional de
uno o más adultos que cuiden y compartan su vida con él”. Al preguntarle
que entendía por “dedicación irracional”, respondió: “y tiene que haber alguien que esté loco por el niño!”
Nuestra labor de maestras es altruista, cuando deseamos la
alegría de los niños y las niñas; solo nos basta con verlos reír, crecer sanos,
aprender de la vida, crear, inventar y jugar. Es acogerlos amorosamente para
que se desarrollen como seres integrales y “muy humanos”.
Y para terminar vean lo siguiente: “Placeres de la vida” https://youtu.be/L2m4cT4Oa98
Luz Enith Sierra Lopera

